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Vender con AliExpress dropshipping en España: lo que implica de verdad

Equipo Mercadonet Actualizado: 2026-09-12 18 min de lectura

Respuesta rápida

Vender con AliExpress dropshipping en España es legal como modelo, pero frente al comprador el vendedor eres tú: asumes el alta fiscal, el IVA, la información precontractual, los 14 días de desistimiento, los 3 años de garantía legal y las obligaciones de seguridad del producto, incluido el operador responsable en la UE que exige el GPSR. El proveedor está en China; la responsabilidad, aquí. Ese desajuste, y no la competencia, es lo que hunde a la mayoría de tiendas de dropshipping.

El dropshipping con AliExpress se vende como el negocio con la barrera de entrada más baja que existe: montas una tienda, copias unas fichas de producto, pones anuncios y, cuando alguien compra, pasas el pedido al proveedor y te quedas la diferencia. La parte operativa es tan sencilla como suena. La parte que casi nadie cuenta es que, en el momento en que un consumidor español te paga, tú te conviertes en vendedor a todos los efectos legales, con las mismas obligaciones que una tienda con almacén propio y personal contratado.

Esta guía está escrita desde fuera, no desde una tienda en marcha. En Mercadonet no operamos una tienda de dropshipping ni vendemos productos de proveedores asiáticos: nos dedicamos al marketing digital y al contenido, y este artículo existe porque la mayoría de guías sobre el tema mienten por omisión en la parte que más caro sale. Aquí no vas a encontrar cifras de facturación ajenas ni promesas de plazos. Vas a encontrar el mapa completo de lo que te obliga la normativa española y europea, y por qué ese mapa explica el margen real mejor que cualquier cálculo de coste de producto.

Qué es el dropshipping y qué no es

El dropshipping es un acuerdo logístico, no una figura jurídica distinta. Tú vendes, cobras y emites la factura; un tercero guarda la mercancía y la expide directamente al comprador. El nombre describe únicamente quién toca la caja del producto. No describe quién es el vendedor, y ahí es donde empiezan casi todos los malentendidos.

Lo que no es: no es intermediación, no es afiliación y no es un marketplace. Cuando un cliente introduce su tarjeta en tu tienda, celebra un contrato de compraventa contigo. Tu proveedor no aparece en ese contrato. Si el producto no llega, llega tarde, llega roto o no se parece a la foto, el cliente no tiene nada que reclamar en China: te reclama a ti, y la ley le da la razón. Que tu proveedor te haya engañado es un problema tuyo, que resolverás por tu cuenta y a posteriori, sin que eso suspenda ni un solo día los derechos del comprador.

Esa diferencia tiene una consecuencia práctica brutal para el modelo de negocio: el dropshipping te da el ahorro del inventario, pero no te da el ahorro de la responsabilidad. Sigues teniendo todos los costes de una tienda seria (atención al cliente, devoluciones, reclamaciones, cumplimiento normativo) con la particularidad añadida de que no controlas la mercancía, no la has visto nunca y no puedes inspeccionarla antes de que salga hacia tu cliente.

La diferencia con la afiliación, que sí es intermediación

Conviene separarlo bien porque se confunde a diario. En afiliación tú recomiendas un producto y el visitante compra en la tienda del vendedor: el contrato se firma entre ese comprador y esa tienda, y tú cobras una comisión por haber traído la visita. No emites factura de venta, no gestionas devoluciones, no respondes por la conformidad del producto y no necesitas figurar como responsable de nada relacionado con la seguridad de ese artículo. La diferencia de riesgo entre los dos modelos es enorme, y casi todo el contenido que circula los presenta como dos variantes de lo mismo.

La diferencia con el ecommerce tradicional

Frente a una tienda con stock propio, el dropshipping cambia la tesorería y poco más: no inmovilizas dinero en mercancía y no asumes el riesgo de quedarte con producto sin vender. A cambio pierdes el control sobre plazos, sobre calidad, sobre el embalaje y sobre la trazabilidad. Puedes leer la comparación en detalle en nuestro artículo sobre las diferencias entre el dropshipping y el ecommerce tradicional, y la explicación básica del modelo en qué es el dropshipping y cómo funciona.

El dropshipping no externaliza el riesgo: externaliza el almacén. El riesgo se queda contigo, y encima llega con retraso y sin que puedas verlo venir.

Cómo funciona la cadena y dónde se rompe

Una operación tipo tiene cuatro actores: el comprador español, tú como vendedor, el proveedor o almacén en origen y el transportista que mueve el paquete y lo despacha en aduana. El dinero entra por tu pasarela de pago, sale hacia el proveedor y el producto viaja directo del almacén a la dirección del cliente sin pasar por tus manos. Sobre el papel es limpio. En la práctica hay cuatro puntos de rotura que se repiten siempre.

El proveedor cambia el producto sin avisar

Los catálogos de los grandes agregadores no son estables. Un mismo listado puede cambiar de fabricante, de acabado, de color o de versión sin cambiar de identificador. Tú vendiste la foto y la descripción que copiaste; el proveedor envía lo que tiene hoy. Ante el consumidor eso es falta de conformidad, y la responde tu tienda.

El paquete se queda parado

Puede pararse en origen, en tránsito o en aduana. Tú solo ves un número de seguimiento que no avanza y un cliente que escribe cada dos días. Sin un acuerdo real con el proveedor y sin capacidad de escalar la incidencia, tu única salida suele ser reembolsar, aunque el producto acabe apareciendo semanas más tarde.

La devolución no tiene retorno viable

El cliente ejerce su derecho y quiere devolver. Devolver físicamente un artículo barato a un almacén asiático cuesta, en muchos casos, más de lo que costó el artículo. El resultado habitual es que reembolsas y regalas la mercancía. Eso no es una pérdida excepcional: es un coste estructural del modelo que hay que presupuestar desde el primer día.

Nadie asume el papel de operador responsable

Es el punto que más gente descubre tarde y el que tiene consecuencias más serias. La normativa europea de seguridad de producto exige que haya una persona o empresa establecida en la Unión que responda por ese artículo concreto. Si tu proveedor está fuera y no designa a nadie, o eres tú o no hay nadie, y vender sin que haya nadie no es una zona gris: es incumplir.

Alta en Hacienda, RETA y obligaciones de la tienda

Antes de la primera venta hay una lista de trámites que no depende de cuánto factures ni de si el negocio funciona. Depende de que ejerzas una actividad económica.

Alta censal y epígrafe

Vender online de forma habitual exige darse de alta en el censo de empresarios, profesionales y retenedores mediante la declaración censal correspondiente, indicando la actividad y el epígrafe del Impuesto sobre Actividades Económicas que encaje con el comercio al por menor por internet. Ese alta es lo que habilita a emitir facturas y a presentar las declaraciones periódicas. Sin ella, cualquier cobro que entre por tu pasarela es dinero que Hacienda puede reclamarte con recargo.

Alta en el RETA

Cuando la actividad es habitual, personal y directa, procede el alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. El debate eterno sobre si se puede facturar poco sin darse de alta no tiene una respuesta cómoda: la habitualidad es un concepto que se valora caso por caso y que la Seguridad Social interpreta con criterio propio. Si tu plan es montar una tienda, ponerle anuncios y vender de forma continuada, eso es actividad habitual por definición, digas lo que digas en un foro. Tienes más detalle en la guía sobre dropshipping, legalidad y autónomos en España.

Obligaciones de la web

Una tienda online en España arrastra una capa de cumplimiento que no tiene nada que ver con el producto:

  • Identificación del prestador. Nombre o razón social, identificación fiscal, domicilio y medio de contacto directo y efectivo, accesibles de forma permanente. Una tienda sin aviso legal identificable es la primera bandera roja que mira cualquier organismo de consumo.
  • Condiciones generales de contratación. Redactadas para tu operativa real, no copiadas de otra tienda. Si tu texto promete un plazo que tu proveedor no cumple, ese texto se usará en tu contra.
  • Información precontractual completa. Precio total con impuestos, gastos de envío, plazo de entrega, forma de pago, existencia del derecho de desistimiento y formulario para ejercerlo.
  • Protección de datos. Base jurídica del tratamiento, información al usuario, registro de actividades, gestión de encargados del tratamiento y de las transferencias internacionales cuando tus herramientas envían datos fuera del Espacio Económico Europeo.
  • Cookies y consentimiento. Con consentimiento previo real, no un banner que solo tiene botón de aceptar.
  • Resolución de litigios y reclamaciones. Información sobre las vías de reclamación disponibles para el consumidor.

Anuncios de precio y descuentos

Si vas a tachar precios, la regla de referencia es el artículo 20 de la Ley 7/1996 de Ordenación del Comercio Minorista en la redacción que le dio el Real Decreto Ley 24/2021, al transponer la directiva conocida como Ómnibus: el precio anterior anunciado debe ser el más bajo aplicado durante los treinta días previos. Un descuento permanente inyectado en toda la tienda no cumple esa regla, por mucho que la plantilla lo pinte bonito.

Casi todo lo que se presenta como «papeleo» en el dropshipping no es papeleo: es la definición legal de quién eres frente al comprador. Saltártelo no te ahorra trabajo, te traslada el trabajo a la fase de reclamación.

IVA, aduanas y ventanilla única: OSS e IOSS

El IVA es donde más guías se quedan en blanco, y también donde más dinero se pierde por hacerlo mal. Hay tres operaciones distintas conviviendo en la misma venta, y cada una tributa por su lado.

La venta al consumidor

Cuando vendes a un consumidor español, repercutes IVA español al tipo que corresponda al producto. Cuando vendes a consumidores de otros países de la Unión Europea, la regla general de las ventas a distancia intracomunitarias es que el IVA se devenga en el país del comprador una vez superado el umbral común europeo de ventas a distancia. Por debajo de ese umbral puedes seguir repercutiendo el IVA del país de origen, y por encima tienes que aplicar el tipo de cada Estado miembro de destino. Comprueba la cifra vigente del umbral y su forma de cómputo en la sede electrónica de la Agencia Tributaria antes de configurar tu tienda: es un dato que cambia con la normativa y que no conviene copiar de un blog.

La ventanilla única (OSS)

Para no tener que registrarse a efectos de IVA en cada país donde tengas clientes, existe el régimen de ventanilla única. Te registras en un único Estado miembro, declaras en una sola presentación el IVA repercutido en todos los demás y la Administración se encarga del reparto. Es la vía práctica para cualquier tienda que venda a varios países de la Unión, y ahorra una cantidad de burocracia difícil de exagerar.

La ventanilla única de importación (IOSS)

Para los bienes que llegan de fuera de la Unión en envíos de escaso valor existe una modalidad específica pensada precisamente para este escenario: permite cobrar el IVA al cliente en el momento de la compra, en tu propia tienda, y declararlo después en una única presentación mensual. La ventaja para el comprador es que el paquete no se le queda retenido pidiéndole dinero. La ventaja para ti es que desaparece la sorpresa en la puerta de casa, que es una de las causas más frecuentes de reclamación y de devolución.

La compra al proveedor

Tu adquisición al proveedor extracomunitario es una importación, con su propio tratamiento. Si el envío se declara a tu nombre, el IVA de importación es tuyo y, cumpliendo los requisitos, deducible. Si se declara a nombre del cliente final, no es tuyo y no lo deduces, pero has generado un problema al comprador. Esta decisión no es un detalle técnico: cambia la caja, cambia la deducción y cambia quién recibe el aviso de aduanas.

Hay una guía complementaria sobre impuestos en la venta online siendo autónomo en España. Y dado que la normativa fiscal se actualiza con frecuencia, la recomendación es la misma que daríamos para cualquier decisión con consecuencias económicas: contrasta tu caso concreto con un asesor fiscal antes de montar la operativa, no después de recibir la primera notificación.

Importación y aduanas: quién figura como importador

Aquí hay un dato que conviene tener grabado porque tira por tierra buena parte del argumentario clásico del dropshipping barato: desde el 1 de julio de 2021 no existe la exención de IVA a la importación para los envíos de escaso valor. Antes de esa fecha, los paquetes por debajo de cierto importe entraban sin IVA, y sobre esa ventaja se construyó todo el modelo de producto barato desde Asia. Esa ventaja desapareció. Hoy todo envío que entra en la Unión Europea lleva IVA, se recaude a través de la ventanilla única de importación o se liquide en el despacho aduanero.

Por encima de un valor intrínseco de 150 euros entran además en juego los derechos arancelarios, que dependen de la clasificación arancelaria del producto concreto. No te fíes de ningún porcentaje que veas en una guía genérica: el arancel se determina por partida arancelaria, y varía por familia de producto y por origen. La referencia que debes usar es la propia sede electrónica de la Agencia Tributaria y su información sobre el arancel integrado, no un artículo de blog.

Los gastos de gestión del transportista

Cuando un paquete se despacha y hay que liquidar tributos, el operador que hace el trámite cobra un cargo por gestión de despacho. Es un coste que el comprador ve en el momento de la entrega y que no tiene ninguna relación con lo que pagó en tu tienda. La percepción del cliente es sencilla y difícil de rebatir: le has cobrado un precio y ahora alguien le pide más dinero para entregarle su propio pedido. Esa llamada acaba en tu buzón, no en el del transportista.

El paquete que se queda en aduana

Puede ocurrir por documentación incompleta, por valor declarado incoherente, por producto sujeto a controles adicionales o por falta de la información que exige la normativa de seguridad. Mientras se resuelve, tu cliente no tiene producto y sigue teniendo derecho a resolver el contrato si te has pasado del plazo de entrega comprometido. En ese punto la ley no te pregunta de quién es la culpa.

Valor declarado y subvaloración

Algunos proveedores ofrecen declarar un valor inferior al real para reducir tributos. Aceptarlo es participar en una declaración inexacta ante la Administración aduanera, con las consecuencias que eso tiene si se detecta. Es una práctica que circula como «truco» y que en realidad es una infracción con tu nombre detrás.

CriterioDropshipping desde ChinaProveedor europeo con stockMarca propiaAfiliación
¿Eres el vendedor ante el consumidor?No
Quién responde por desistimiento y garantíaLa tienda final
Operador responsable en la UE (GPSR)A menudo no existe; tendrías que asumirlo túHabitualmente lo asume el proveedor o el importadorLo asumes tú de forma conscienteNo te aplica
Trámite aduanero en cada pedidoNo, si el stock ya está en la UESolo al importar el loteNo
Control sobre el plazo de entregaNingunoAltoAltoNo aplica
Control sobre la calidad del artículoNinguno antes del envíoMedio, con muestrasTotal, con control de fabricaciónNo aplica
Inmovilización de capital en stockNulaBaja o nulaAltaNula
Coste real de una devoluciónReembolso completo, mercancía perdidaLogística inversa asumibleLogística inversa asumibleNo asumes ninguno
Exposición a reclamaciones de consumoMuy altaMediaMediaMínima

Seguridad del producto: marcado CE y GPSR

Este es el bloque que convierte el debate del dropshipping desde Asia en algo bastante menos opinable de lo que parece.

El Reglamento (UE) 2023/988

El Reglamento General de Seguridad de los Productos, aplicable desde diciembre de 2024, sustituyó a la directiva anterior y endureció de forma notable las obligaciones de quien vende a distancia. Lo que más afecta a una tienda de dropshipping es la exigencia de que exista un operador económico responsable establecido en la Unión Europea para cada producto que se ofrece a consumidores europeos. Ese operador tiene que estar identificado, ser localizable y poder responder ante las autoridades: conservar documentación técnica, colaborar en investigaciones, informar de incidentes y ejecutar retiradas del mercado cuando haga falta.

La consecuencia es directa: un producto de un fabricante chino sin nadie establecido en la Unión que asuma ese papel no se puede comercializar legalmente aquí. Y en dropshipping puro, donde tú no importas nada y el paquete viaja del almacén asiático a la casa del cliente, esa figura normalmente no existe. O la asumes tú, con todo lo que conlleva, o estás vendiendo algo que no debería estar en el mercado europeo.

Qué implica asumir ese papel

No es firmar un formulario. Supone poder acreditar que el producto cumple los requisitos de seguridad aplicables, tener acceso a la documentación técnica y a las declaraciones de conformidad, guardar los registros de trazabilidad de proveedor y de compradores, atender los requerimientos de las autoridades de vigilancia del mercado y ser capaz de organizar una retirada o una recuperación si aparece un riesgo. Para un catálogo de cientos de referencias de proveedores distintos, esto es sencillamente inviable.

Información obligatoria en el anuncio

La oferta en línea tiene que mostrar, antes de la compra, la identificación del fabricante y del operador responsable, los datos que permiten identificar el producto y las advertencias e información de seguridad en la lengua del país donde se vende. Copiar y pegar una ficha traducida por una máquina desde el catálogo del proveedor no cumple ese requisito ni de lejos.

Marcado CE y familias de producto con normativa propia

Además del marco general, hay categorías con reglas específicas: material eléctrico, juguetes, equipos de radio y dispositivos conectados, equipos de protección individual, cosmética, productos en contacto con alimentos, artículos de puericultura. Cada una exige su evaluación de conformidad, su marcado, su declaración y, en varios casos, un responsable en la Unión. Muchos productos que se venden como ganadores virales en dropshipping caen justo en estas categorías, que son también las que más controles reciben.

Si nadie establecido en la Unión Europea puede responder por ese producto, la pregunta ya no es si el negocio será rentable. La pregunta es si el producto se puede vender aquí, y la respuesta es que no.

Los derechos del comprador los asumes tú

Dos derechos concretos definen la economía real del dropshipping desde Asia, y los dos juegan en contra del modelo.

Desistimiento: 14 días naturales

En venta a distancia, el consumidor dispone de 14 días naturales para desistir del contrato sin necesidad de justificar su decisión y sin penalización, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. El plazo cuenta desde que recibe el bien. Tiene derecho a comprobar el producto, igual que lo haría en una tienda física, sin que eso le haga perder el derecho.

Hay excepciones tasadas, y conviene conocerlas para no aplicarlas mal en ninguno de los dos sentidos. Los bienes confeccionados conforme a las especificaciones del consumidor o claramente personalizados quedan excluidos por el artículo 103.c. Los bienes precintados que no son aptos para devolución por razones de protección de la salud o higiene quedan excluidos por el artículo 103.e, pero solo si se cumplen las dos condiciones: que estuvieran precintados por ese motivo y que el consumidor los haya desprecintado tras la entrega. Escribir «los productos de higiene no admiten devolución» a secas en tus condiciones es una cláusula ilegal, igual que lo es exigir que el producto se devuelva «sin abrir y en su embalaje original».

Si no informas correctamente del derecho de desistimiento antes de la compra, el plazo se amplía sustancialmente. Es decir: la tienda que se ahorra redactar bien las condiciones acaba con una ventana de devolución mucho más larga que la que habría tenido si las hubiera redactado.

Garantía legal de conformidad: 3 años

Desde el Real Decreto Ley 7/2021, la garantía legal de conformidad de los bienes es de 3 años desde la entrega, para las compras realizadas a partir del 1 de enero de 2022. Es un cambio que muchas tiendas siguen sin reflejar: hay plantillas por todo internet que aún dicen dos años. Durante ese periodo respondes de la falta de conformidad y el consumidor puede pedir la reparación o la sustitución y, cuando eso no procede, la rebaja del precio o la resolución del contrato.

Piensa en lo que eso significa con un catálogo de productos anónimos importados de un almacén asiático. Una reparación no existe. Una sustitución implica otro envío de semanas. Y el repuesto, cuando hace falta, no se consigue. En la práctica la única salida es reembolsar, durante tres años, con un margen calculado sobre una única venta.

La contradicción que hunde el modelo

Aquí está el núcleo del problema, y merece la pena verlo entero. El envío desde China tarda semanas. El plazo de desistimiento empieza cuando el cliente recibe el producto. La devolución física al origen cuesta más que el producto. La garantía se extiende tres años. Y tú, mientras tanto, has pagado la publicidad que trajo esa venta antes de saber si iba a terminar en reembolso.

Esta suma explica por qué el dropshipping desde Asia funciona razonablemente bien en la hoja de cálculo del primer mes y deja de funcionar en el trimestre siguiente, cuando llegan las devoluciones de los pedidos que se vendieron al principio. No es mala suerte ni falta de optimización: es aritmética con un desfase temporal. Puedes ver cómo se organiza una política de devoluciones que aguante en cómo gestionar las devoluciones en una tienda online.

Marcas, copias y propiedad intelectual

Que un producto aparezca listado en un catálogo enorme no significa que su comercialización sea legítima. Hay tres riesgos distintos que conviene separar.

Falsificaciones y productos con marca ajena

Vender artículos que reproducen una marca registrada sin autorización del titular te expone a requerimientos, a reclamaciones civiles y a la retirada inmediata de tus anuncios y tus cuentas publicitarias. Las plataformas de anuncios actúan por denuncia del titular y no suelen abrir un debate contigo. Cuando el titular es una marca grande con un equipo dedicado a esto, el aviso llega rápido.

Diseños y patentes

Muchos de los productos que circulan como virales son copias de diseños protegidos. El diseño industrial y las patentes se defienden igual que las marcas, y el hecho de que tú no seas el fabricante no te exime: distribuir y ofrecer a la venta también son actos de explotación.

Imágenes y textos de las fichas

Copiar las fotos y las descripciones del catálogo del proveedor es la práctica más extendida y una de las más problemáticas. Por un lado, esas imágenes pueden no ser del proveedor ni estar licenciadas para tu uso comercial. Por otro, son idénticas a las de cientos de tiendas, lo que convierte tu ficha en contenido duplicado sin ningún valor diferencial para los buscadores. Si vas a competir en ecommerce, las fichas propias no son un lujo: son lo único que te distingue.

Por qué el margen se evapora

Casi todas las cuentas que circulan sobre dropshipping calculan el margen como precio de venta menos precio del proveedor. Esa resta ignora la mayoría de los costes reales. Sin poner cifras que no podemos verificar, este es el inventario completo de lo que se come la diferencia.

El coste de adquisición de cliente

En un catálogo sin marca, sin recurrencia y sin tráfico orgánico propio, cada venta viene de un anuncio pagado. Ese coste sube cuando sube la competencia por las mismas audiencias, y en las categorías de producto viral la competencia es precisamente la que más sube. Además pagas por adelantado y cobras después, con lo cual financias tú el experimento.

Las comisiones de cobro

Toda pasarela de pago cobra por procesar la transacción, normalmente una parte porcentual y una parte fija por operación. La parte fija pesa mucho más en tickets bajos, que son justo los del dropshipping de producto barato. No vamos a poner porcentajes aquí porque varían por proveedor, por país, por tipo de tarjeta y por acuerdo comercial: consúltalos en la web del proveedor que vayas a usar y calcula con tus datos reales, no con los de un blog.

Las devoluciones y los reembolsos

Ya lo hemos visto: en este modelo una devolución suele equivaler a perder el importe íntegro de la venta y además el coste del producto, porque la mercancía no vuelve. Cada devolución se come el margen de varias ventas buenas.

Los contracargos

Cuando un cliente no recibe el pedido y no consigue respuesta, el siguiente paso natural es reclamar a su banco. Un contracargo no solo te quita el importe: suma una penalización de la pasarela y, si la proporción sube, puede acabar en el cierre de tu cuenta de cobro. Para una tienda que vive de plazos largos, este riesgo es estructural.

El tiempo de atención al cliente

Es el coste invisible. Responder a «¿dónde está mi pedido?» durante semanas, por cada pedido, consume horas que nadie contabiliza. Cuando lo valoras a precio de mercado, muchas tiendas de dropshipping descubren que trabajan por debajo del salario mínimo por hora dedicada.

El cumplimiento

Asesoría fiscal, redacción de condiciones legales, adecuación a la normativa de protección de datos, documentación de producto. Son costes fijos que existen desde el primer día, vendas mucho o vendas poco, y que en las cuentas optimistas simplemente no aparecen.

Alternativas con menos riesgo y cómo decidir

Si lo que te atrae es vender online sin inmovilizar dinero en stock, hay caminos que conservan buena parte de esa ventaja sin cargarte con la parte más cara del problema.

Proveedor o mayorista europeo con stock

Es la alternativa más parecida operativamente y la que más cambia el perfil de riesgo. La mercancía ya está dentro de la Unión Europea, así que desaparece el trámite aduanero por pedido, los plazos pasan de semanas a días, la devolución tiene un retorno viable y normalmente ya hay un importador que asume el papel de operador responsable. Vas a pagar un precio de compra más alto, y ese sobreprecio es exactamente lo que estás comprando: plazo, conformidad y capacidad de responder. Te ayudará la guía sobre cómo elegir un proveedor de dropshipping fiable.

Marca propia

Compras un lote, lo etiquetas con tu marca, lo almacenas tú o en un operador logístico y controlas la ficha, el embalaje y la calidad. Exige capital y asumir el riesgo de stock, pero construye un activo: una marca con clientes que repiten, con reseñas propias y con margen defendible. Aquí asumes el papel de operador responsable de forma consciente y con la documentación en la mano, que es muy distinto de asumirlo sin saberlo.

Impresión bajo demanda

Diseñas sobre productos base que fabrica y envía un tercero cuando llega el pedido. Sigues siendo el vendedor, con las mismas obligaciones, pero si el fabricante está en Europa los plazos son razonables y la conformidad del producto base está resuelta por quien lo fabrica. El diferencial lo pones con el diseño, y ahí sí puedes tener algo propio.

Afiliación

Recomiendas productos de tiendas ya establecidas y cobras comisión por las ventas que traes. No vendes, no facturas al consumidor, no gestionas devoluciones y no eres responsable del producto. A cambio no controlas el precio, ni el catálogo, ni la experiencia de compra, y dependes de que el programa siga vivo. Es el modelo con menos riesgo legal de los cuatro, y por eso encaja bien con proyectos de contenido que ya tienen tráfico. Puedes ver cómo se monta un programa en la guía de programas de afiliados para ecommerce.

Marketplaces

Vender en un marketplace establecido te da tráfico y confianza desde el primer día, a cambio de comisión y de dependencia. Ojo, porque las obligaciones de producto siguen siendo tuyas: el marketplace verifica cada vez más, pero el responsable del artículo es quien lo vende. Tenemos el análisis completo en los mejores marketplaces en España y en cómo vender en marketplaces en España.

ObligaciónA qué te obligaDónde comprobarlo
Alta fiscal y de actividadDeclaración censal, epígrafe de IAE y alta en el RETA cuando la actividad es habitualSede electrónica de la AEAT y de la Seguridad Social
IVA en ventas a la UERepercutir el tipo del país de destino superado el umbral común de ventas a distanciaSede electrónica de la AEAT, apartado de ventanilla única
IVA a la importaciónTodo envío tributa; ya no hay exención para envíos de escaso valor desde julio de 2021Sede electrónica de la AEAT, área de aduanas
Derechos arancelariosAplicables por encima de 150 € de valor intrínseco, según la partida arancelaria del productoArancel integrado en la sede electrónica de la AEAT
Seguridad del productoOperador económico responsable establecido en la UE e información de seguridad en el anuncioReglamento (UE) 2023/988 y autoridades de vigilancia del mercado
Desistimiento14 días naturales sin justificación, con las excepciones tasadas del artículo 103Artículos 102 a 108 del RDL 1/2007
Garantía legal3 años de conformidad para compras desde el 1 de enero de 2022RDL 7/2021, que modifica el RDL 1/2007
Anuncio de reducciones de precioEl precio anterior debe ser el más bajo de los 30 días previosArtículo 20 de la Ley 7/1996, redacción del RDL 24/2021
Información del prestadorIdentificación, domicilio y contacto directo accesibles de forma permanenteLey 34/2002, de servicios de la sociedad de la información
Protección de datosBase jurídica, información, registro de tratamientos y control de transferencias internacionalesRGPD y LOPDGDD, guías de la AEPD

Qué mirar antes de meterte

Si después de todo esto sigues con la idea, hay una forma sensata de plantearlo. No es una lista de trucos: son las preguntas que deciden si el proyecto tiene suelo.

Preguntas sobre el producto

  • ¿Entra en alguna categoría con normativa específica? Material eléctrico, juguetes, cosmética, contacto alimentario, puericultura, equipos de radio.
  • ¿Hay alguien establecido en la Unión Europea que asuma el papel de operador responsable? Si la respuesta es no, para aquí.
  • ¿Puedes conseguir la documentación técnica y la declaración de conformidad? Pídela antes de vender, no cuando te la reclame una autoridad.
  • ¿Podrías sustituirlo o repararlo si falla dentro del plazo de garantía?

Preguntas sobre el proveedor

  • ¿Tiene un interlocutor real que responda cuando algo se tuerce, o solo un sistema de mensajes?
  • ¿Qué pasa si el pedido no llega? ¿Reenvía, reembolsa, en qué plazo y con qué prueba?
  • ¿El listado es estable o cambia de versión sin avisar?
  • ¿Acepta que el envío se declare correctamente y con el valor real?

Preguntas sobre tus números

  • ¿Tu cálculo de margen incluye publicidad, comisiones de cobro, devoluciones, contracargos, asesoría y tu propio tiempo?
  • ¿Qué proporción de devoluciones aguanta tu margen antes de entrar en pérdidas?
  • ¿Con cuántos meses de colchón cuentas para financiar la publicidad antes de cobrar?
  • ¿Qué pasa con tu negocio si tu cuenta publicitaria o tu pasarela de cobro se cierran una semana?

Preguntas sobre el proyecto

  • ¿Estás construyendo un activo (marca, audiencia, lista de clientes) o alquilando tráfico mientras dure?
  • ¿Qué tendrías si mañana desapareciera el producto ganador?
  • ¿Hay alguna razón por la que un cliente volvería a comprarte a ti en vez de a cualquier otra tienda que vende el mismo artículo?

Si las respuestas a este último bloque son incómodas, el problema no se arregla con un proveedor mejor. Se arregla cambiando de modelo.

Preguntas frecuentes

¿Es legal el dropshipping en España?

El modelo en sí no está prohibido: es una venta a distancia en la que la entrega la ejecuta un tercero. Lo que hace que muchas tiendas de dropshipping sean ilegales no es el modelo, sino lo que dejan de cumplir: alta fiscal, IVA, información precontractual, desistimiento, garantía y las obligaciones de seguridad del producto.

¿Quién responde ante el cliente si el producto llega roto o no llega?

Tú. Frente al comprador el vendedor eres tú, no el proveedor chino. El cliente te reclama a ti, y la relación que tengas con tu proveedor es un asunto tuyo que no le afecta ni le limita sus derechos.

¿Necesito darme de alta en Hacienda y en el RETA para hacer dropshipping?

Para vender de forma habitual, sí: alta censal en Hacienda mediante declaración censal y alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos cuando la actividad es habitual, personal y directa. También puedes constituir una sociedad. Consulta tu caso con un asesor fiscal antes de facturar la primera venta.

¿Sigue existiendo la exención de IVA para paquetes pequeños desde China?

No. Desde julio de 2021 desapareció la exención de IVA a la importación para los envíos de escaso valor. Todo paquete que entra en la Unión Europea lleva IVA, se declare a través de la ventanilla única de importación o se liquide en el momento del despacho aduanero.

¿Qué es el GPSR y cómo afecta a una tienda de dropshipping?

Es el Reglamento (UE) 2023/988 de seguridad general de los productos, aplicable desde diciembre de 2024. Exige que todo producto vendido a consumidores de la Unión Europea tenga un operador económico responsable establecido en la Unión, identificable y localizable. Si tu proveedor está en China y nadie asume ese papel, no puedes vender ese producto aquí de forma legal.

¿Cuántos días tiene el cliente para devolver y cuánto dura la garantía?

El derecho de desistimiento en venta a distancia es de 14 días naturales sin necesidad de justificación, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. La garantía legal de conformidad es de 3 años desde el Real Decreto Ley 7/2021, para compras hechas a partir del 1 de enero de 2022.

¿Por qué los plazos de envío desde China chocan con el derecho de devolución?

Porque el plazo de desistimiento empieza a contar cuando el cliente recibe el producto, pero devolver ese producto al origen cuesta a menudo más que el propio pedido. En la práctica acabas reembolsando sin recuperar la mercancía, y ese coste sale íntegro de tu margen.

¿Puedo vender productos con marcas conocidas que encuentro en el catálogo del proveedor?

Que un proveedor lo liste no significa que sea legítimo ni que tengas derecho a comercializarlo. Vender copias o productos con marcas de terceros sin autorización te expone a reclamaciones del titular de la marca y a la retirada de tus anuncios y cuentas publicitarias.

¿Quién figura como importador cuando el paquete entra en aduana?

Depende de cómo se declare el envío. Si figura el consumidor final, puede encontrarse con una liquidación de IVA y gastos de gestión que no esperaba, y con derecho a reclamarte. Antes de montar la operativa conviene aclarar con el proveedor y el transportista quién declara qué, y comprobarlo en la sede electrónica de la AEAT.

¿Hay alternativas al dropshipping desde China que sean más sostenibles?

Sí: trabajar con un proveedor o mayorista europeo que tenga stock y asuma el papel de operador responsable, fabricar producto propio bajo tu marca, o renunciar a vender y monetizar con afiliación, que no te convierte en vendedor ni te traslada la responsabilidad del producto.

¿Hace falta un contrato firmado con el proveedor?

Trabajar solo con las condiciones genéricas de una plataforma te deja sin ningún acuerdo específico sobre plazos, incidencias, sustituciones ni documentación de producto. Cuando el volumen empieza a importar, un acuerdo escrito con obligaciones concretas es lo que separa una relación comercial de una compra suelta repetida muchas veces.

¿Puedo empezar sin darme de alta para probar si funciona?

Es la pregunta más repetida y la respuesta honesta es que no hay una versión cómoda. Vender de forma continuada es actividad económica, con independencia de lo que factures, y las consecuencias de regularizar tarde incluyen recargos e intereses. Si quieres validar una idea sin exponerte, valida la demanda (contenido, lista de correo, anuncios a una página informativa) antes de abrir una tienda que cobre dinero.

En resumen. El dropshipping con AliExpress no falla por falta de nichos ni por mala optimización de anuncios: falla porque traslada a tu nombre todas las obligaciones de un vendedor mientras te quita todo el control sobre el producto. Con el IVA de importación sin exenciones desde 2021, con el operador responsable que exige el GPSR desde 2024 y con tres años de garantía legal sobre artículos que no puedes reparar ni sustituir, el modelo en su versión clásica tiene el terreno muy cuesta arriba en España. Si te interesa vender online, mira primero el proveedor europeo con stock, la marca propia o la afiliación, y contrasta tu caso con un asesor fiscal y con las fuentes oficiales antes de invertir un euro. Si quieres que revisemos tu proyecto de ecommerce, puedes escribirnos desde la página de contacto o seguir leyendo en el blog.

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Escrito por Equipo Mercadonet

Contenido revisado y actualizado el 2026-09-12. Información general sobre normativa aplicable en España; no sustituye al asesoramiento fiscal o jurídico profesional. Comprueba siempre la normativa vigente en las fuentes oficiales.